¿Ser productivo?
- Antonela Nioi
- 25 may
- 1 Min. de lectura

Suelo escuchar a las personas achacarse que en ciertos momentos de sus vidas no están siendo “productivos”, sobre todo en momentos de angustia y detenimiento libidinal. Otros hablan de “estar bloqueados” o “drenados de energía” o “faltos de motivación”. Esto invita a pensar qué dice alguien de lo que está viviendo y su relación a su propio motor de vida, su energía vital, su corriente libidinal o en términos bien freudianos: la pulsión.
Nadie puede estar “sin energía” sino, claramente, estaría muerto de hecho. Quizás es interesante pensar que cuando alguien habla de “baja energía” pone de manifiesto los efectos que le produce aquello en lo que está invirtiendo su energía pulsional. Esos efectos, podríamos decir que son efectos de muerte. Impiden circular por la vida, amar, trabajar (en el sentido del trabajo psíquico pero no como rumia sino como creatividad), etc.
Actualmente, la idea de productividad aparece como una estrategia de acumular tiempo y dinero, adelantarse, anticiparse y obtener garantías de… vaya a saber qué cosa. La paradoja es que acumulamos tiempo y dinero para asegurarnos… ¿la vida?, y en el medio la vamos perdiendo y desvalorizando porque las experiencias más nutritivas que podemos hacer nos las privamos por cumplir con los mandatos superyoicos de producción y exitismo. Habría que preguntarse si no son esas exigencias las que producen efectos de muerte e inhibición. El “malgasto” libidinal.
Pregúntate cada vez que te encuentres enfocado yendo detrás del dinero y el tiempo: ¿A DÓNDE VOY CON ESTO? ¿Estoy viviendo o estoy muriendo?
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