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Sanar: un acto de rectificación agresiva del ser.

  • Foto del escritor: Antonela Nioi
    Antonela Nioi
  • 19 may
  • 2 Min. de lectura

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En estos tiempos, “sanar” es un significante que insiste en la jerga de las personas pero, ¿qué dice alguien cuando habla de “sanar”?¿Qué demanda? Si lo pensamos en código freudiano y prestando oído al inconsciente.

La palabra “sanar”proviene del latín "sānāre", que significa "restaurar la salud". A su vez, "sānāre" deriva de "sānus", que significa "sano, sensato, que no está loco". Por lo tanto, "sanar" en español tiene el significado de "restaurar la salud" o "volver a estar sano". ¿Podríamos hablar de “sanar” como “dejar de estar locos”? Allí aparece otro inconveniente: ¿qué es la locura?¿Qué será “estar locos”?

La etimología de la palabra "loco" es un tema debatido por los lingüistas y en la historia del uso del término, finalmente es dudoso su sentido. En la historia de la locura, se ha llamado “loco” al poeta, al ladrón, al que cuestionaba con sus actos la vida política de su polis, a las mujeres que resistían con el cuerpo el desconocimiento de la sexualidad, a los inmigrantes, a los pintores, a los que cuestionaban la medicina de su época, a los pobres, a los sin familia, etc.

Teniendo en cuenta esto, nos podríamos preguntar qué sucede actualmente que las personas hablan de “sanar” como si eso fuera contrarrestar algo loco en ellas, algo que está mal o equivocado, “fuera de lugar”.

Freud en el 1800, casi 1900 nos hablaba de la sexualidad. Y en ese momento, toda la Medicina y la Psicología de su época se escandalizó. Claro, es que para cierta rama de la ciencia hablar de sexualidad era lo mismo que decir genitalidad. Este neurólogo vienés un poco neurótico y al mismo tiempo corajudo, dedicó su vida a intentar transmitir a sus colegas que se trataba de otra cosa y que a través de su escucha había descubierto que eso, la sexualidad, tenía que ver con procesos inconscientes, es decir, procesos que a menudo intentamos corregir, contrarrestar, encaminar, curar, SANAR. Imagínense lo que vino después de sus primeros planteos en sociedad.

Hoy, 3 siglos después, la sexualidad y el inconsciente vuelven a ser corregidos a través de discursos homogeneizantes, patologizantes y rectificantes del ser. Y nunca vivimos con tanto desamparo y desesperación, tan desarticulados, agresivos y con tanto vacío existencial. Evidencia de ello son las manifestaciones observables en el cuerpo del sufrimiento humano, la insistencia del término “sanar” como mandato superyoico, como un acto de nunca acabar que además nunca permite giros estructurales en la vida de una persona. Demasiado marketing digital que no sólo produce estos efectos sino que además, reduce el contenido y el valor de grandes y antiguas tradiciones espirituales.

Tema para otro capítulo será señalar que si apenas podemos con la sexualidad porque nos esforzamos por “limpiárnosla”, muchísimo menos hay espacio para un desarrollo espiritual. Poco se puede experimentar el misterio si nos encontramos en emergencia psíquica o más aún, si pensamos que la espiritualidad requiere corrección de la sexualidad y el inconsciente.


Te leo en los comentarios. ¿Vos qué entendes por la palabra “sanar”?

 
 
 

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